GORE MOQUEGUA INICIA 2026 CON DÉBIL EJECUCIÓN DE INVERSIÓN PÚBLICA: CUATRO AÑOS DE GESTIÓN DE LA GOBERNADORA GILIA GUTIÉRREZ Y AÚN NO APRENDEN A MOVER EL PRESUPUESTO
06 de febrero de 2026
El Gobierno Regional de Moquegua, bajo la administración de la gobernadora Gilia Gutiérrez, arranca este 2026 con cifras que ponen en evidencia una preocupante incapacidad para ejecutar su presupuesto de inversión pública. Según la última actualización de la Consulta Amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), con corte al 5 de febrero, la ejecución en el pliego regional apenas alcanza un 5.1%, en proyectos, pese a contar con un PIM superior a los S/ 245 millones destinados a proyectos prioritarios.
Este nivel de avance resulta francamente insuficiente para una región que arrastra históricas brechas en infraestructura educativa, hídrica, productiva y vial, y que requiere acelerar con urgencia la materialización de sus obras.
La problemática se concentra en la propia sede central, que con un presupuesto asignado de S/ 121.4 millones, apenas ejecuta un 2.1%, situándose como la unidad más rezagada. Sectores vitales como Educación y Agricultura tampoco levantan cabeza, con avances que apenas rozan el 3.3% y 4.2%, respectivamente, a pesar de manejar recursos para mantenimiento escolar, continuidad de obras y sistemas de riego, rubros que la población espera resueltos con prontitud.
Cuatro años de gestión de Gilia Gutiérrez y la administración regional aún no logra superar sus limitaciones operativas para absorber ni siquiera la carga fiscal de inicio de año. Por si fuera poco, se multiplican los cuestionamientos sobre inversiones sobrevaloradas en unidades ejecutoras clave como el Proyecto Especial Regional Pasto Grande (PERPG) y la Subregión General Sánchez Cerro, que arrastran obras inconclusas de gestiones anteriores.
La Subregión Ilo, con uno de los presupuestos más altos (S/ 69.5 millones), muestra un avance de solo 6.7%. Este dato, que supera levemente el promedio regional, no refleja para nada el potencial operativo esperado para proyectos urgentes de saneamiento, transporte y desarrollo urbano, donde la demanda ciudadana es palpable. La gran brecha entre los S/ 63 millones certificados y los S/ 12.5 millones realmente devengados, evidencia que los fondos están disponibles pero no se traducen en compromisos ni desembolsos efectivos.
Este desfase entre la disponibilidad de recursos y la ejecución real es una clara señal de alarma. Persisten procesos administrativos lentos, expedientes técnicos observados y convocatorias frustradas que dilatan la puesta en marcha de las obras. Sin una reacción rápida, el Gobierno Regional está en riesgo de transitar un primer trimestre 2026 por debajo de las expectativas, comprometiendo la continuidad de proyectos y dejando la mayor presión para un segundo semestre con pocos meses para cerrar brechas.
En los próximos dos meses se definirá si la gestión de Gilia Gutiérrez logra revertir esta preocupante tendencia o si, por el contrario, se consolida la inercia de retrasos que afectarán directamente la competitividad y calidad de vida en Moquegua.
Cuatro años y parece que no aprenden. La región exige respuestas y resultados concretos, no promesas ni cifras maquilladas. La paciencia se agota.

