GORE Moquegua: la gestión que confunde propaganda con gobierno
04 de febrero de 2026
El Gobierno Regional de Moquegua estrenó una nueva función de su ya conocido teatro semanal: esta vez, la gobernadora Gilia Gutiérrez Ayala presentó el programa “Jóvenes Chamba 2026” como si hubiera descubierto la fórmula del desarrollo. La puesta en escena fue impecable; la política pública, inexistente.
Con 10 millones de soles de presupuesto, el programa ofrece empleo durante 45 días —sí, un mes y medio, lo que dura una promesa electoral olvidada— para unos 1,300 jóvenes. En Mariscal Nieto, 435 de ellos recibirán S/ 2,250. El Gobierno Regional lo vende como oportunidad; la realidad lo describe mejor: una limosna temporal financiada con dinero público y envuelta en papel celofán políticamente rentable.
Es el truco de siempre: gastar en algo rápido, ruidoso y medible… en titulares. Porque en la vida de los jóvenes solo será un respiro fugaz, seguido por el mismo desempleo estructural que esta gestión no ha intentado resolver. Se confunde dar trabajo por 45 días con impulsar un futuro. Se confunde acción con estrategia. Se confunde gobernar con anunciar.
La misma lógica se aplica al llamado concurso de prácticas preprofesionales. Lanzado con cinco días de anticipación, sin reglas claras, sin número de plazas, sin transparencia garantizada. Es difícil distinguir si se trata de una política pública o de una improvisación con aroma a sorteo apresurado. Cuando la planificación brilla por su ausencia, la sospecha la reemplaza.
Y la deuda social… Ah, la deuda social. El Gobierno Regional comunica su pago como un logro histórico. La verdad es menos épica: pagar lo que la ley obliga no convierte a nadie en gestor sobresaliente. Es como celebrar que un médico lave sus manos o que un chofer respete la luz roja. Obligación disfrazada de milagro administrativo.
Mientras tanto, Moquegua sigue sin ver claridad en los temas verdaderamente importantes: proyectos estratégicos, diversificación económica, incentivos reales para la innovación, políticas educativas modernas, o un plan de empleo juvenil que vaya más allá del asistencialismo de temporada.
Pero la narrativa oficial insiste: “Más oportunidades, más empleo, más compromiso”. El papel lo soporta todo, incluso el vacío. Y esta gestión parece decidida a gobernar desde el anuncio, desde el titular, desde el escaparate mediático. La ejecución, el rumbo, la planificación… eso ya es otra historia, una que no aparece en Región Informa porque no existe.
Lo que queda, al final, es la sensación amarga de que Moquegua no tiene un gobierno: tiene una productora audiovisual dedicada a filmar inauguraciones de corto alcance, pagos obligatorios y empleos de corta vida.
La región merece más que efectos especiales.
Merece gestión.
Merece visión.
Merece gobierno.
Todo lo demás es humo. Humo caro. Humo con logo. Humo con rostro oficial.

