PARO EN MOQUEGUA: MEMORIAL DE TRES CRUCES TRAE ABAJO DEFENSA DE TACNA
0Desde las primeras horas de este martes, la región de Moquegua acata un paro indefinido en respuesta a la aprobación de la Ley N° 11658 para que el presidente José Balcázar no la promulgue, una norma que el Congreso tramitó como un saneamiento técnico de límites internos de Tacna, pero que ahora revela fallas graves de origen: la omisión de una controversia social activa dentro del propio departamento tacneño.

El proyecto de ley 11658/2024-PE fue presentado por el Poder Ejecutivo el 16 de junio de 2025 con el argumento de sanear tramos limítrofes de la provincia Jorge Basadre y algunos de sus distritos en Tacna, principalmente entre Jorge Basadre y Candarave, y entre Locumba e Ilabaya. El objetivo declarado era clarificar jurisdicciones para mejorar la prestación de servicios a la población, utilizando el procedimiento excepcional de la Ley 31463, que solo aplica cuando “no existen controversias limítrofes”.
El 7 de octubre de 2025, la Comisión de Descentralización, Regionalización, Gobiernos Locales y Modernización de la Gestión del Estado aprobó el dictamen por unanimidad, basándose en actas suscritas por alcaldes y en informes que afirmaban ausencia de disputas. Meses después, el 23 de junio de 2026, el Pleno del Congreso le dio luz verde definitiva y exoneró de segunda votación.
Sin embargo, el 25 de octubre de 2025 (apenas tres semanas después de la aprobación del dictamen en comisión) los pobladores del sector Tres Cruces, distrito de Ilabaya, provincia Jorge Basadre, presentaron memoriales formales tanto al presidente del Congreso como a la presidenta de la Comisión de Descentralización. Más de 60 personas, representando a más de 25 familias (unas 75 personas según su propio censo), firmaron con nombre, DNI y huella digital.

En la parte final de esos documentos, los vecinos de Tres Cruces advirtieron con precisión lo que ahora ocurre: que la aprobación de la ley, además de afectar sus derechos y omitir la consulta previa, “estaría también atentando con los límites regionales entre Tacna y Moquegua según las interpretaciones de las autoridades con el territorio vizcachas y algunos sectores del Gobierno Regional de Moquegua, generando un conflicto social”.
Esa advertencia, registrada por escrito antes de que el proyecto avanzara al Pleno, fue ignorada. La existencia de esa oposición vecinal real y documentada en Tacna convertía en inaplicable el procedimiento excepcional de la Ley 31463, que exige expresamente la ausencia de controversias. De haberse considerado este conflicto interno (sobre que la comunidad de Tres Cruces rechaza ser transferida a Huanuara y denuncia que nunca fue consultada ni incluida en las actas), el proyecto no habría calificado para el trámite acelerado ni habría obtenido el respaldo unánime en la comisión ni su posterior aprobación en el Congreso.
Lo que debía ser un proceso justo en Tacna terminó por encender una tensión interregional. Hoy, mientras Moquegua paraliza sus actividades y bloquea vías principales exigiendo que el Ejecutivo observe la autógrafa antes de cualquier promulgación, queda al descubierto que la premisa de “no hay controversia” sobre la que se sustentó toda la tramitación era falsa desde el principio.
La omisión de ese conflicto social latente en Tacna es el dato que hoy cambia la lectura del caso: no se trató solo de un saneamiento de límites, sino de un proceso que avanzó dejando fuera la realidad de las comunidades y las consecuencias previsibles que hoy se materializan en las carreteras del sur.
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